2. Ciclo sobre directorxs // Jamie Babbit

Jamie Babbit (1970) es una mujer lesbiana estadounidense, directora, productora y guionista de cine.

Se hizo conocida entre la comunidad queer por haber dirigido la comedia "But I'm a Cheerleader" (Pero soy una porrista), un clásico de culto de 1999 sobre la experiencia de una adolescente lesbiana en un campo de terapia de conversión. Una parodia de esos horribles lugares con pseudo ciencias puestas al servicio de la homofobia, una pelicula llena de color, actrices increíbles (Clea DuVall y Michelle Williams brillan desde entonces) y un momento histórico en el cine queer: la primera historia de amor lésbico con final feliz que pude ver en mi vida. ¡Con lo acostumbradxs que nos tienen a los finales trágicos como final inevitable para el amor no heterosexual!

Protagonizada por Natasha Lyonne, que ya era un ícono LGBTI+ mucho antes de que OITNB nos la mostrara dándole placer a las chicas de la prisión y aquí interpreta a Megan, una adolescente ingenua cuyos padres y amigos sospechan que es lesbiana. Recién en su terapia de conversión (con Ru PAul como modelo de la heterosexualidad!!) descubre que no todas las mujeres fantasean con sus amigas cuando chapan con sus novios.

Después de su repentina fama, Jamie Babbit se dedicó extensamente a la dirección en televisión, en programas como The L-Word, Gilmore Girls,United States of Tara, Girls, y The Marvelous Mrs.Maisel. Todas joyas con personajes femeninos y/o contenido queer, ¡tomen nota!

Entre sus últimas experiencias en TV, Babbit dirigió varios episodios de la serie Muñeca rusa (Russian Doll, 2019).

En estos días de cuarentena se habla mucho de la sensación de loop temporal que nos recuerda a Bill Murray en El día de la marmota (Groundhog day, 1993) reviviendo el mismo día una y otra vez.

Tal como sucede con Nadia Vulvokov, el personaje que encarna Natasha Lyonne en estos increíbles ocho episodios, de veinticinco minutos cada uno, en los que la protagonista fallece y resucita una y otra vez en la fiesta de su cumpleaños n°3. Se trata de una comedia MUY negra. No puedo evitar mencionar, por ejemplo, que el apellido Vulvokov fue creado para sonar como “vulva”.

Ideada por Leslye Headland para Netflix y con un guión de la única e inigualable Amy Poehler, esta serie trasciende géneros con una mezcla de comedia, drama y a veces terror, a la vez que logra construir una historia con personajes originales y juega con las posibilidades que ofrece la ciencia ficción. Más allá de todo, Russian Doll presenta personajes femeninos y masculinos lejos de estereotipos, habla de trastornos mentales, te deja loque con el vestuario y la decoración, y todo con un guión impecable.

Jamie Babbit es una de las mujeres que dirigieron o participaron en la escritura de esta serie que demuestra el valor de un producto cultural que sale de la cabeza de mujeres y personas de la comunidad LGBTI+ trabajando sin restricciones.

Nadia Vulvokov es una mujer para nada estereotípica: es una diseñadora de videojuegos, con miedo al compromiso, que busca sexo casual, es nihilista y vive en una crisis existencial vinculada con su madre. Básicamente, muchos de los rasgos que generalmente se reservan para los personajes masculinos. Y el resto de los personajes también se salen de las categorías típicas: hombres que se permiten ser vulnerables, que resultan tiernos y que buscan compromisos románticos; también otras mujeres con orientaciones sexuales diversas alejadas estéticamente del “deber ser femenino”, además de adultas mayores que viven solas y son geniales.

Nadia no persigue un hombre, ni un sueño, ni un amor imposible, simplemente quiere entender por qué sigue muriéndose, lo que la lleva por un camino de buscarse a sí misma y a su autoestima mientras explora los traumas que enterró. A su alrededor, los hombres no aspiran a logros profesionales ni a metas heroicas, sino que buscan comprender los vacíos emocionales a los que sus necesidades responden.

Mucha de esta autenticidad tiene que ver con que Nadia Vulvokov está basada en gran parte en la propia vida y personalidad de Natasha Lyonne, la actriz que la interpreta. Durante la década de los 2000, Lyonne tuvo varios escándalos por abuso de drogas como heroína, cocaína y speed ball, y llegó varias veces al hospital por enfermedades relacionadas con su desenfrenado estilo de vida: un pulmón colapsado, hepatitis C, y hasta cirugía de corazón abierto!! A la vez, es descrita como una persona única, auténtica, y ante todo graciosa.

La personalidad de Lyonne fue la base para todo: Amy Poehler, quien conocía a Lyonne desde hace años, la llamó para decirle que quería hacer una serie sobre ella, sobre la forma en que siempre lograba ser la persona más vieja del lugar, un alma vieja. "Old soul" era el nombre de la serie en la que la protagonista trabajaba en un geriátrico y resultaba teniendo más cosas en común con los ancianos del lugar que con la gente de su edad. El piloto se hizo pero no la pegó, así que las dos mujeres se sentaron junto a Leslye Headland (directora de Sleeping with other people y Bachelorette) y crearon Russian Doll.

Y con cada capa de esta muñeca rusa, junto con personas como Jamie Babbit, demuestran lo que puede pasar cuando mujeres y disidencias hacen una comedia como se les canta.

Nota realizada por Natalia Ávalos

Gráfica: Abril G. Binaghi





29 vistas
  • YouTube - círculo blanco
  • Vimeo - círculo blanco
  • LinkedIn - círculo blanco
  • Facebook - White Circle
  • Instagram

@productoraDzVertov